Esta sección está dedicada a esa historia, que la mayoría de nosotras tenemos. ¿Quién no se ha enamorado de esa mejor "amiga"? Y el problema, casi siempre, está en su heterosexualidad.
Si alguna vosotras quiere añadir su historia aquí, ya sabeis la dirección es: el_labrys@hotmail.com
Para romper el hielo publicaremos una nosotras, que seguro coincide con las vuestras.
Gracias de antemano y a disfrutar.
Todo empezó en el inicio de la adolescencia. Estando un día en clase, en el instituto, dos compañeras de clase empezaron una conversación, que acabaron derivando en un analisis de todas las demás chicas de la clase. La cuestión es que a mi, con mis trece años, no me sorprendió nada de lo que estaba escuchando. Ese día acabó, y yo estuve sin preocuparme más por el tema hasta un año después. Incluso empecé a salir con uno de los chicos de la misma clase, que se suponía que era lo lógico, "tener novio".
Como decía, al año siguiente, quedamos mi chico y yo con una amiga mía de la infancia. Ella no estaba sola, también había otros compañeros. Al final nos juntamos un montón de gente, de lo más variopinto posible. Después de un cuarto de hora esperando, sólo faltaba una persona más, esa Persona más.
Al final, entre voces y gritos de los demás, llegó ella, como siempre, tarde. Estando yo con ese novio de la mano cogida, la ví a lo lejos, y pensaba para mis adentros, que chica más guapa. Pero sin darle más importancia. Nos presentaron, nos dimos los dos consabidos besos y noté como al acecarme a su mejilla, su cuello tenía un olor especial, único, que nunca antes había sentido. La miré a los ojos y ví unos preciosos ojos verdes. Y sólo en ese momento recordé la conversación aquella de mis dos compañeras de clase, pero pensando que si fuera un chico, ella sería quien me gustaría.
Con el tiempo, al cabo de unos meses, nos fuimos haciendo amigas, hasta el punto de ser la mejor amiga que yo nunca hubiera tenido. Sin darme cuenta, esa "amistad" se fue convirtiendo en algo más, al menos para mi. Mi cabeza estaba hecha un lío, lo primero que hice al notar esa extraña sensación, fue dejar a mi novio, el no tenía culpa de mis idas y venids mentales.
Y poco a poco, me fui enamorando perdiamente de ella, sin que ella lo supiera, claro.
Como no tenía claro qué hacer, intentaba complacerla en todo lo que me pidiera, la convertí en la primera persona para mí en el Mundo, incluso hasta le buscaba los mejores novios Si a ella no la dejaban ir a la discoteca, yo me quedaba con ella haciendo cualquier otra cosa. Desde fuea, me veían como su "perrito faldero".
En esta situación, que no hacía más que empeorar mis sentidos, pedí consejo a aquella amiga que nos presentó, diciéndole que estaba perdidamente enamorada. Tampoco se extrañó mucho, lo cual me alegró, pues me ahorró muchas explicaciones. Me dijo que me olvidara, que era una caprichosa, que me iba a hacer mucho daño y, que por supuesto, que no se lo dijera bajo ningún concepto.
No la hice caso, boba de mí. Al día siguiente se lo solté, por mensaje al móvil, no me atrevía a decirselo cara a cara. Su contestación fue amable, pero que a ella le gustaban los chicos, que no me procupara, porque siempre seríamos amigas.
Durante meses tuve que soportar verla besándose con otros, la veía bailar, hablar, hasta cuando se enfadaba, todo lo que viniera de ella me gustaba. Y todo eso mismo que me gustaba, me hacía daño, su olor y su mirada se volvieron insoportables, mientras que a la vez notaba que en verdad lo necesitaba. Quería, abrazarla, tocarla, besarla, eso es lo único que quería, mil beces soñé con ese momento. Pero ese momento nunca había de llegar.
Un buen día, con lloros no sólo por mi parte, se presentó ante toda la pandilla, para decir que dejaba de salir con nosotros, que no le aportábamos nada y no sé que más motivos dio, pues mi mente se quedó parada, sin actividad alguna.
Después de meses, durante los que volví con mi novio, conseguí olvidarla. Todo volvió a ser sosegado y tranquilo, pensaba. Pero no, me equivocaba, los años que han pasado hasta hoy sólo han servido para darme cuenta de que siempre tendré a mi lado una "Amiga" de esas de las que me enamoro.
Ella siempre estará en mi corazón, pues le tengo que agradecer que me ayudó, y en qué manera, a darme cuenta de que era lesbiana, que es lo mejor que me ha pasado en la vida. Y gracias a ello llevo tres años compartiendo mis días con la mejor persona que conozco, mi novia.
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